sábado, 25 de febrero de 2012

La Chase du Traitre: La historia de Mark Dafua


Soy Mark Dafua, francés por parte de padres, Toreador por parte de sire, esta es mi historia:

Nací en Paris, el 28 de Febrero de1.505. A los 19 años de edad me quedé huérfano, cosa que llevé bastante bien. Continué con los quehaceres de mi padre, el cual se dedicaba en cuerpo y alma al arte. Mi habilidad con los lienzos daba mucho que desear, así que me dediqué a comprar y vender el arte de los demás, cosa que me fue bastante bien incluso con mis pequeños vicios como el de las mujeres.

En 1529 sufrí muchas perdidas, un incendio destruyó mi galería de arte, donde había invertido gran parte de mi dinero. Pero la buena fortuna no me abandonó, y conocí a un artista que destacaba de entre los demás.
Este excéntrico artista tenía un sentido de la vida muy peculiar, sus obras representaban una crueldad totalmente humana, hacía que se estremecieran hasta los últimos rincones de mi existencia, pero no podía dejar de mirarlos, eran fascinantes. Para mi sorpresa sus cuadros se vendieron de una forma increíble, en el mundo hay más gente sin escrúpulos de los que pensaba.

Una noche, coincidiendo con la venta de su último cuadro, Carl me invitó a unas copas, "la noche es larga", me dijo, divirtámonos. Bebimos hasta el borde del coma y terminamos con tres preciosas mujeres en su casa.

Cuando estábamos en su casa en mitad de la orgía que nos habíamos montado, me levanté para beber algo y cual fue mi sorpresa cuando vi a Carl con una de las mujeres en una pose que me era bastante familiar; él estaba sentado en la cama con esa bella mujer encima, los dos cuerpos desnudos entrelazados como si solo fueran uno, los cuerpos estaban llenos de sudor… y de sangre, ella estaba sangrando, pero no se quejaba, disfrutaba, sus gemidos eran de autentico placer.

Esta misma escena la había visto antes, ¡claro! En sus cuadros, las escenas eran similares, daban igual hombres que mujeres, pero él siempre estaba presente. ¿Cuántas veces habrá hecho esto? Me entro el pánico, quise deshacer el nudo de sus cuerpos, pero con tan solo una mirada me hundió, me tiré al suelo y empecé a llorar hasta perder el conocimiento.

Cuando desperté era de noche, las mujeres habían desaparecido, no había rastro de ellas, pero Carl estaba allí.

-¿Ya despiertas querido? Pensé que dormirías durante toda la eternidad, jajaja.
- ¿Quien eres, un jodido asesino? ¿Qué has hacho con las mujeres?
- Tranquilo Mark, están bien, se fueron a casa después de que te desmayaras.
- Pero yo lo vi, vi como la matabas, ella estaba sangrando…
- Sí sangraba, pero no la maté, solo me alimente de ellas.
-¿¡ Alimentarte!? Jodido psicópata te la has comido…
-Jajaja… Tranquilízate Mark, te queda mucho que aprender…

En ese momento se abalanzó sobre mí, quitándome la vida con sus dientes y ofreciéndome la inmortalidad.

Tras unos meses de convivencia con el cainita me di cuenta de que Francia ya no era mi casa, Mark el humano había muerto y con él mis sentimientos hacia esta tierra.

Carl se quedo con casi todo, yo solamente me quedé con mis ahorros y alguna lonja que utilizaba para exposiciones.

Vendí las lonjas y me dirigí a territorio español donde quizás encontraría mi lugar.

Jugador: unjebycalvo

jueves, 9 de febrero de 2012

La Chase du Traitre: Andrej 4ª parte


Empiezo a desesperarme, incluso veo como empiezan a penetrar los primeros rayos de luz a través de la ventana, cuando se me ocurre una idea.

Quedándome tiempo para hacer una especie de escudo o cortina con las mantas y sabanas.

Así que rápidamente antes de que llegue el sol hasta la cama cojo todo lo que haya sobre ella, la deshago y voy tapando el hueco como si tuviera una cortina, tapándolo todo usando la almohada también.

Y finalmente cojo una manta que sobre y me tapo con ella escondido debajo de la cama, teniendo así la posibilidad de cubrirme si las mantas y sabanas que sirven de escudo fallan y dejan pasar algún rayo.

Afortunadamente el día consigue transcurrir sin ningún percance, a pesar de que la tensión se sigue manteniendo a cada minuto que pasa, hasta que finalmente, anochece y puedo abandonar mi improvisado refugio.

Recogiendo mis posesiones, termino por abandonar la posada y proseguir mi camino.

Las noches dan lugar a los días y los días a las noches, mi camino parece interminable, cruzándome por el camino pueblos pequeños y transeúntes que parecen haber perdido el norte, además de animales de todo tipo.

En un suspiro...

- Que bien estaría en mis terrenos y maldita la hora en que tuve que dejarlos...

Después de varios días de viaje, acabo llegando a una gran ciudad esplendorosa y grande, por las afueras veo fabricas, algún huerto y poco más, aunque por el momento, no estaría de más que intentase conseguir familiarizarme con alguna zona.


Inicialmente me adentro a una zona industrial donde se encuentran un gran numero de edificios, tiendas y alguna posada, a una de las cuales, decido adentrarme.

La verdad es que no tendría dinero para nada más caro y esto es lo que me gusta. Estoy ya hecho una mierda de tanto pateo. Y es algo reconfortante mientras lo hago, pero a estas alturas ya estoy hasta los cojones de tanto caminar.


La posada vista por fuera parece bastante humilde, al igual que por dentro, por dentro tan solo puedo ver algunos borrachos y trabajadores tomando una copa de café y algunas pastas antes de ir a trabajar, el bar por dentro no es muy clasista, es bastante monótono y sin decoración.


Me dirijo hacia la barra donde esta el tabernero y le pido una taza de chocolate; iba a pedirle churros y pero  mis bolsillos no llegan a tanto, incluso dudo tener bastante para el chocolate...

Mientras me voy a sentar noto como todo el mundo me está mirando con cara rara, rara, rara... Leñe, ¿es que nunca han visto el aspecto de un tío después de patear desde Galicia hasta Madrid? ¡Argg, detesto la maldita ciudad, es un verdadero asco! aunque lo bueno que tiene es que nunca faltan presas- sonrío maliciosamente mientras lo pienso.

Y sin decir nada a nadie e importándome un pimiento lo que piensen estos tíos de mí y mi vestimenta me voy a tomar MI chocolate con tranquilidad.

Pero mientras me encuentro sentado con mi chocolate delante, observo como se adentran de golpe cinco individuos a esta misma posada, sería todo de lo más normal, si no fuera porque uno de ellos viste de un modo demasiado elegante...

Jugadora: Joven Halcon