sábado, 28 de enero de 2012

La Chase du Traitre: Andrej 3ª parte


Me preparo para disparar, pero hay algo en mi instinto que me hace querer esperar y poder ver quien se acerca.

A medida que esta mas cerca puedo ver con mayor claridad mi objetivo.

Es un caballo de sangre española, color marrón, parece bastante fuerte y encima hay un hombre vestido de negro, no consigo distinguir quien puede ser pero me doy cuenta que no es demasiado corpulento, parece una presa fácil, armado con un simple sabre.

Tras analizar la situación, haciendo uso de animalismo, ordeno al corcel que frene en seco, sin importar las consecuencias para su jinete.

Pero quien lo monta parece ser bastante hábil y evita la terrible caída, aunque sin entender demasiado bien porqué su jaca se ha parado, le ordena nuevamente que siga, pero extrañamente, se niega.

Me voy acercando sigilosamente, apuntando al humano con la flecha por si hiciera algo raro. En cualquier caso, si tuviera intención de atacar, le dispararía inicialmente para desarmar, pero estos humanos nunca son de fiar... y si con ello no lo persuadiese, lo mataría sin dudarlo un segundo.

Observando como el humano me ha visto, mantiene una mirada fría, desafiante, calculadora... pero en ningún momento le quito el ojo de encima, igual que él parece vigilarme desde un aire altivo.


Mirándole atentamente y destensando el arco le digo:

- Buenas noches, señor. Perdone la grosería, pero en los tiempos que estamos, ni los caminos son seguros...¿Le podría ayudar en algo?- digo con voz amable- Parece que su caballo tiene algún problema y yo he trabajado toda mi vida en los establos.

- No, gracias- responde secamente.

- Yo voy en dirección a Madrid por un asunto familiar urgente, ¿me podría decir cuanto falta para llegar?- Sigo controlando al caballo y le ordeno que no haga ningún movimiento hasta que yo se lo indique.

- Mi intención no es ir a Madrid, pues aún está muy lejos de por aquí y si le digo la verdad, si pretende que alguien le ayuda con estas maneras, no llegará lejos, aún así si va a pie podría tardar un par de semanas y con suerte, pero si quiere puedo acercarlo hasta el pueblo mas próximo, siempre y cuando mantenga mejores maneras.

-  Sería de gran ayuda que me pudiera llevar, ya que necesito coger algunas provisiones en el pueblo y seguir lo antes posible hacia la ciudad...

Finalmente me subo al caballo del hombre hasta que me lleva a una ciudad. El camino se prosigue en silencio y calma, sin ningún altercado por ninguno de los dos.

La ciudad a la que finalmente llego no es demasiado grande y tampoco hay demasiado transito, sobretodo si tenemos en cuenta las horas de la noche... Se puede observar un cierto numero de casas, una fuente, alguna tienda de queviveres, bares, alguna mansión, campos de cultivo, todo lo típico en una pequeña ciudad de la zona: 

- Bien señor, ya hemos llegado. 

- Muchas gracias, señor- le digo tras bajar y me despido con una sonrisa mientras lamento no haber matado al bastardo este, aunque puede que hubiese traído algún problema innecesario... pero en fin, ya estoy algo más cerca de Madrid, así que ahora a seguir pateando hacia la ciudad y con suerte llego antes de morir por falta de sangre o demasiado sol cuando aparezca.

Me disponía finalmente a seguir el camino, cuando me percato que la salida del sol ya se acerca, por lo que decido dirigirme a una de las tabernas de más mala muerte que parezco ver y me pido una habitación sin ningún tipo de lujo, pagandola al momento.

La habitación en sí es de lo más triste, con una cama, una mesilla... y nada más, pero desgraciadamente la única ventana que tiene solo tiene unas portezuelas para tapar la entrada de luz y justamente parecen vislumbrarse los primeros rayos de luz.

Rápidamente cierro la puerta con llave y me cubro con una o varias mantas por todo mi cuerpo, sin dejar que los rayos solares puedan llegar a tocar mi piel yéndome a zonas oscuras de mi habitación aún tapado, me da igual si me tengo que meter debajo de la cama o dentro de un ropero o sabe el diablo qué, da igual, lo importante es no quedar convertido en cenizas y para estar a salvo me meto donde sea, vigilando en todo momento que ningún rayo me llegue a tocar. Incluso si encuentro algun palo o cualquier objeto que me pueda ayudar a cerrar los ventanucos esos sin estar en exposición al sol lo intento cerrar.

- ¡Mierda! ¡¡ya sabía yo que no tenia que haber dejado mis territorios!! con lo bien que estaba allí...

Jugadora: Joven Halcon

miércoles, 11 de enero de 2012

La Chase du Traitre: La historia de Andrej 2ª parte

Empiezo mi caminata, recordando lo que había pasado en el bosque, dirigiéndome hacia el interior.

El ser que utilizó animalismo para hablar conmigo... Creo que sé quien puede ser... Posiblemente sea él. Ya sabía yo que estaba cerca de mi en muchos momentos. Pero si quiero llegar pronto a alguna parte, debería conseguir un buen caballo pronto.

Saliendo de mis territorios, mediante caminos secundarios, miro a ver si consigo algún corcel, pero por las altas horas de la noche, simplemente consigo vislumbrar vagabundos o borrachos que no consiguen recordar ni su camino a casa.

Todas las casas van desapareciendo y estoy rodeado de vegetacion y animales... ¡Ohhh, me siento como en casa! Aunque realmente a este ritmo jamás llegaré al interior... ¿Pero quien tiene prisas? Yo jamás tenía pensado abandonar mis territorios, así que calma y tranquilidad. Patear siempre es bueno, y la compañia que tengo ahora mismo mejor.

Me voy fijando a mi alrededor a ver si encuentro alguna cueva, paraje o lo que sea que me pueda servir como refugio... Para no tener que llegar a extremos de tenerme que enterrar hasta que llegue la siguiente noche.

Igualmente, si me viera hambriento tomaría la sangre de algunos animales, pero sin llegar a matarlos, contra ellos no tengo nada, pero la raza humana.... 

Sigo así durante toda la noche, no sé que distancia he podido llegar a recorrer, pero más de 30km seguro, por el momento la diversidad de animales ni de vegetacion ha ido cambiando, lo cual me parece realmente agradable.

Estoy siguiendo una senda por donde no veo ninguna cueva ni nada que me pueda servir de refugio.

Noto como se acerca la salida del sol... El ardiente y caluroso sol... No sé porqué lo anhelo... Ahora vivo en un mundo de sombras rodeado de vegetación.

Sigo con mi búsqueda de un refugio, pero no sin antes pillar una rata que encuentro por el camino y alimentarme... Si hago lo que estoy pensando hacer más vale tener todas mis energías... No hace falta llegar a matar a los animales que capture, pero tengo que recuperar fuerzas.

Tras una infructuosa búsqueda y viendo que ya es inminente la salida del sol con el suficiente tiempo hago un agujero y me entierro bajo la tierra sintiendo la  esquisita frialdad de la tierra que me rodea.

Cuando noto que el sol se ha ido, salgo y veo que todo más o menos sigue igual. 

Reanudando mi marcha escucho el galope de un caballo.

Me acerco más al sonido con sígilo mientras saco mi arco y mis flechas. No estaría nada mal ver que es lo que viene y robarle el caballo disparando al jinete y tranquilizando al animal.

Espero a que la figura se aproxime algo más...

No es que no le vaya a disparar, si se acerca es posible que apunte mejor a su corazón.

Jugadora: Joven_Halcón

viernes, 6 de enero de 2012

Ausencia

En fin... antes de poder seguir con el proyecto y otras ideas absurdas que he ido pensando en estas fechas, creo que os lo debo.

Siento la ausencia producida en estos días, pero me vi envuelto en una serie de desaventuras y seguidamente compromisos familiares, para mi desgracia, ineludibles.

Pero bueno, así pues, anuncio mi vuelta y para la semana que viene poder retomar la actividad, más o menos, habitual.